Del mural a la mesa: un proyecto integral para el restaurante René

Para el nuevo restaurante René, recientemente inaugurado en Málaga, se ha desarrollado un trabajo que conecta arquitectura, artesanía contemporánea y gastronomía a través de un proyecto integral: un mural realizado con arcillas naturales y una vajilla personalizada que comparten el mismo lenguaje visual. El resultado es un espacio donde paredes y mesa dialogan entre sí, reforzando la identidad del restaurante y la experiencia del comensal.

El proyecto nació del trabajo conjunto con el estudio de interiorismo Lago Interioriza y con el chef del restaurante, Diego René. El estudio buscaba incorporar motivos vegetales en el espacio y aportar un aire inspirado en el art nouveau. A partir de ahí, María Monasterio investigó la vegetación característica de la isla de Tabarca, lugar de origen del chef, para entender mejor su paisaje y su flora. Ese proceso permitió desarrollar un motivo vegetal que combina inspiración mediterránea con una estética elegante.

Tras varios bocetos, el diseño definitivo se realizó a ordenador y posteriormente se creó una plantilla mediante corte láser para ejecutar el mural. El mural se realizó con arcillas naturales y aglutinantes, logrando un acabado que recuerda a un enfoscado de hormigón, pero con un carácter más orgánico y artesanal. Durante la ejecución, las plantillas se colocaban sobre la pared y se extendía la mezcla de arcillas sobre ellas; al retirarlas, el motivo vegetal aparecía en relieve. Debido al gran tamaño de la superficie, se utilizaron plantillas parciales que se iban desplazando y encajando para completar el mural.

Ese mismo motivo vegetal se trasladó también a algunas piezas de vajilla y de decoración diseñadas para el restaurante, creando una conexión directa entre el espacio y la mesa. De esta forma, la identidad visual del proyecto se extiende más allá de la arquitectura y forma parte también de la experiencia gastronómica del cliente.

La idea del mural surgió de manera inesperada durante el proceso de diseño de la vajilla. Al conocer el proyecto de interiorismo, María Monasterio observó que la pared principal del salón no tenía un motivo concreto y propuso desarrollar un diseño que formara parte del concepto general planteado por Lago Interioriza, el cual giraba en torno a la persona del cocinero.

El resultado es un proyecto en el que mural, espacio y menaje comparten un mismo origen, creando una unión entre arquitectura, paisaje y gastronomía. Un trabajo que demuestra cómo la cerámica artesanal puede ir más allá de la mesa: integrarse en el propio lugar, formar parte de su identidad y contribuir a que la experiencia del comensal sea completa, coherente y memorable.

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