Ante todo ¡Feliz año! Espero que hayáis tenido unas buenas navidades y que hayáis descansado también.

Este primer artículo del año lo vamos a dedicar a la cerámica. En él vamos a ver las distintas partes de las que consta la elaboración de una pieza desde su concepción hasta que está terminada. En próximos artículos iremos desarrollando cada una de ellas.

Sobre el proceso cerámico

Como siempre que se quiere realizar cualquier proyecto/obra, lo primero es pensar lo que se quiere hacer. No tiene por qué ser una idea exacta, pues la pieza puede ir cambiando conforme la hacemos, pero sí una idea aproximada. En mi caso, suelo hacer algunos bocetos previos, y si quiero que la pieza tenga una forma y tamaño concretos me hago unos dibujos con las medidas exactas. Siempre teniendo en cuenta que la pasta encoge al cocerse, por lo que hay que calcular la contracción de la pieza y por lo tanto hacerla algo más grande de lo que uno quiere que sea al final.

Una vez tenemos el dibujo, ¡a meter las manos en la masa! Modelamos la pieza ya sea con el torno, placas… Una vez hecha, tenemos que dejarla secar unos días, dependiendo del calor y la humedad que haga tardará más o menos. Sin que llegue a estar seca, sino algo más dura pero húmeda, le retocamos la base, los bordes, le damos textura… Y ya terminada la pieza. La tenemos que dejar secar completamente antes de poder cocerla, ya que el cambio brusco de temperatura podría hacer que estallase en el horno.

Después de unos días, tenemos la pieza completamente seca, ya la podemos cocer. Esta primera cocción se llama bizcocho (bizcochar la pieza). Desde que metemos la pieza en el horno hasta que la podemos sacar tenemos que esperar un día.

Ahora tenemos la pieza cocida, pero ni mucho menos terminada, nos falta darle el esmalte y pintarla. De nuevo hay que dejarla secar un día por lo menos, ya que al esmaltar la pieza ésta se humedece (el esmalte son unos polvos disueltos en agua).

Y por fin, para terminar, una segunda cocción, que como os expliqué en el artículo de las pastas, será a una temperatura u otra y por lo tanto tardará más o menos en estar lista, de un día a dos días para poder sacarla del horno.

¡Y ya tenemos nuestra pieza lista! ¡Maravilloso!

Lleva su tiempo, ¿no?, y no solo por los tiempos de secado, etc, si no porque para poder poner un horno tienes que tener un número de piezas hechas que te permita llenarlo, ya que las cocciones consumen mucha electricidad y hay que aprovecharlas al máximo.

Solo deciros que esta es la manera en la que yo trabajo, pero dependiendo de los materiales y técnicas utilizadas, se puede hacer una sola cocción o más de dos. También se puede pintar la pieza sobre la pasta sin cocer…

¡Qué locura, ¿verdad?! ¡El mundo de la cerámica es interminable!

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