Galletas sobre plato artesanal

Esta semana os voy a dar una receta fantástica, que sirve tanto para hacer galletas como tartas. Es una receta alemana, aprendida de mi abuela.

Como he dicho, esta masa se puede usar por si sola para hacer galletas de vainilla muy ricas o para usarla como base para tartas de frutas. A mi me encanta, es muy fácil de preparar y está buenísima. En vez de comprar tantas galletas que están llenas de aditivos, podemos hacer estas de vez en cuando.

Ingredientes:

Para la masa:

300g de harina

200g de mantequilla sin sal

100g de azúcar (yo siempre echo algo menos de azúcar de lo que ponen las recetas, para mi con 85g, es suficiente)

1 huevo

Vainilla en polvo (1/2 cucharadita aprox., un poco a ojo)

Sal

Para el relleno:

6 manzanas (yo siempre uso las golden)

50g de azúcar

Zumo de un limón

Azúcar glasé + zumo de limón para la cobertura

Galletas de vainilla y mantequilla

Preparación:

Vamos a hacer la receta de la tarta, el relleno es una compota de manzana, lo interesante de aprender es la masa.

Primero echamos la harina, el azúcar, la vainilla y una pizca de sal en un bol y hacemos un volcán. Añadimos el huevo y la mantequilla troceada (la hemos tenido un rato fuera de la nevera para que no esté muy dura). Empezamos a mezclarlo todo con un tenedor y después con las manos. Hay que amasarla muy bien para que quede homogénea, que la mantequilla quede bien integrada con el resto de ingredientes. Tiene que estar algo pringosa, pero no mucho. La dejamos hecha una bola y la tapamos con una servilleta para que repose en la nevera una media hora.

Ahora pasamos al relleno. Básicamente es hacer una compota de manzana. Para ello cortamos la manzana en rodajas y la ponemos en una olla. Le añadimos el azúcar y el limón y la dejamos calentar, primero a fuego fuerte para que coja calor y luego a fuego suave para que no se queme. Cuando esté muy blandita, casi que se deshaga, estará lista.

Ponemos el horno a precalentar a 200º. Sacamos la masa de la nevera y la dividimos en dos trozos, uno un poquito mayor que el otro. Extendemos el más grande con un rodillo (que tenga un espesor de ½ cm aproximadamente), echando un poco de harina para que no se pegue. La ponemos sobre el molde, al que previamente le habremos untado mantequilla, y le añadimos el relleno. Amasamos el otro trozo de masa (un poco más fino que el otro) y lo ponemos encima para que quede tapada la tarta.

Bajamos el horno a 180º y dejamos la tarta unos 15-20 min. Mientras mezclamos en un cuenco zumo de 1 o 1/2 limón con azúcar glasé. Yo hago la cantidad a ojo, voy a añadiendo azúcar hasta que tiene una consistencia más espesa. Y nada más sacar la tarta del horno le extendemos la mezcla por encima.

¡Y ya tenemos nuestra deliciosa tarta!

En el caso de hacer galletas se prepara la masa igual, se extiende con ese ½ cm de espesor y se recorta con los moldes que tengamos o se hacen a mano. Se deja en el horno a 180º (previamente calentado a 200º) unos 8 min. Dependerá del horno. Que esté un poco dorada, pero poco, que si no luego se quedan duras. Al sacarlas del horno están un poco blandas, se terminan de endurecer al enfriar, pero no son galletas crujientes, como las María. Y si queremos darles un toque más goloso, podemos mojarlas en chocolate derretido una vez sacadas del horno o ponerles un poco de mermelada antes de meterlas.

¿A que quedan bonitas en un divertido plato de lunares?

¡Hasta pronto!

 

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