Biografía

Licenciada en arquitectura por la Universidad de Málaga y obtención del título de grado medio de alfarería en la Escuela de Artes y Oficios de San Telmo, Málaga. Sigue completando sus estudios de cerámica realizando diversos cursos con ceramistas como Kazuko Uga, Rafaela Pareja, Xavier Montsalvaje, Chisato Kuroki o Alberto Bustos entre otros.

Siempre me he sentido muy atraída por las artes, por el poder diseñar, dibujar y crear objetos con mis propias manos, mostrando en ellos mi visión de las cosas. Al estudiar la carrera de arquitectura me daba cuenta de que necesitaba hacer algo más artístico, donde pudiera tener un contacto más directo con los materiales y poder expresar y construir cosas yo misma. Una de las razones por las que me decanté por la alfarería fue por las visitas al taller de mi tío, Pablo Romero, ceramista de profesión, al que desde pequeña lo he visto trabajar con pasión. Aunque la cerámica me atraía, también lo hacían otras disciplinas.

Así, fue un descubrimiento la cantidad de posibilidades que ofrece tanto por la variedad de técnicas y materiales como por el desafío que siempre supone: la materia informe acaba transformándose en algo completamente distinto. Unas veces trasladando una idea concreta que hay en mi cabeza, y otras dejándome llevar por una imagen que va tomando forma conforme mis manos trabajan. Es un trabajo que requiere mucha energía y concentración. Tornear es un diálogo constante entre la arcilla y tú. No siempre sale lo que uno espera del horno, con frecuencia te llevas sorpresas, a veces buenas y otras no tanto. Es un proceso que necesita paciencia y que tiene su propio tiempo al que hay que respetar. Pero a la vez es sumamente satisfactorio, los resultados, el constante aprendizaje, los desafíos… Al final estás trabajando con la naturaleza, y esta es indomable, nunca deja de sorprenderte y no tiene fin.

Elaboración

La mayoría de las piezas se realizan al torno y se modelan, pero hay una serie de ellas que se hacen a partir de moldes de escayola previamente sacados de distintos objetos o piezas. En cuanto al material utilizado, se emplean loza y gres dependiendo de la línea de trabajo a seguir, es decir, la idea de la pieza, el acabado y su uso: las piezas más pictóricas, con dibujos más elaborados y coloridos y que son más decorativas, se realizan en loza; y las más simples y elegantes y con un uso más intensivo, como vajillas, se realizan en gres.

Loza

La loza es la arcilla blanca, una pasta de baja temperatura (cocción a 990°) en la que se pueden hacer dibujos con gran variedad de color y detalle utilizando pigmentos de colores y sobre la que se aplica un esmalte, que al cocerlo vitrifica y da ese acabado liso y brillante.

Gres

El gres es una pasta de alta temperatura (cocción a 1260°) y de mayor resistencia y durabilidad que la loza, por eso, es la empleada en vajillas. Para su decoración se utilizan óxidos metálicos y esmaltes de variados colores y texturas. Con un acabado más fino, aquí la forma y los esmaltes son los que hablan. Si quieres saber más sobre el proceso cerámico, no dejes de visitar el blog, en él podrás encontrar una serie de artículos que explican distintas partes de este proceso de forma sencilla y con numerosos ejemplos.

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